Residencia en Bajos de Mena

 

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Entre los meses de octubre y diciembre del 2016, realizamos la Residencia de Arte Colaborativo del Programa Red Cultura, “Poéticas de Bajos de Mena / Recolección y exhibición de prácticas constructivas”.

Nos propusimos reconocer y compartir para valorar en común, el cotidiano de los habitantes de esta zona de la comuna de Puente Alto. Para ello ideamos un trabajo que nos permitió observar las distintas formas de producción local. Hablamos de las soluciones que los habitantes ofrecen ocasionalmente en el hacer de sus oficios.

El contenido del diagnóstico del territorio, entregado por el programa de residencias, no se diferenció de otros en barrios críticos del país: hacinamiento, aislamiento, altos índices delincuenciales, consumo de drogas, violencia física y violencia del paisaje.

En esta visión poco logramos leer de las habilidades de los vecinos. Sin embargo, entendimos entre líneas que éstas debían ser muchas. Tanta dificultad desarrolla todo tipo de habilidades nuevas y revive otras adormecidas. La creatividad se desarrolla y se disemina, propone un lenguaje común que construye realidad. Por ello aventuramos un ejercicio que pone en común el saber del habitante de la población, como una fuerza que empuja en dirección contraria a esa otra que predomina en los noticiarios.

En anteriores trabajos, hemos reconocido en el hacer cotidiano de los habitantes de territorios con características similares, ciertas operaciones, acciones o formas de hacer individual o colectiva que no sólo dan cuenta de la “inventiva” de quienes las realizan, sino que actúan como un meta-lenguaje que conecta, transfiere conocimiento y crea realidad, al modo poético de algunas prácticas artísticas.

Observamos en estas operaciones procesos similares a los vividos por artistas al recorrer sus trabajos, donde las soluciones responden de manera abierta, analítica y enigmática a la misma disyuntiva (problema y solución), asociada a la interrogante: ¿cómo nos instalamos en el mundo?

A estas operaciones visuales las hemos llamado hechizos (ver proyecto “Ciudad del Hechizo” https://tupblog.wordpress.com/trabajos/ciudad-del-hechizo/). Un hechizo es un lugar de deseo y un deseo de lugar, en tal sentido articula (o coagula) la circulación de la ciudad y el deseo. Su tiempo es el de la ocurrencia (tiene lugar), su espacialidad la del encuentro, lo común del deseo de lo común hace lugar.

Este ejercicio opera, sin duda, en un ámbito en el que los habitantes se permiten exceder el deber para así explorar la plasticidad y la ficción de lo visual construyendo con ello, en la vida cotidiana barrial, actos, acciones e instalaciones poéticas que construyen el paisaje, haciendo circular el deseo.

Reconocemos este proyecto como un ejercicio (plástico) desarrollado en un tiempo breve (para los tiempos poblacionales), con alcances limitados. Pero vemos en
 él la energía necesaria para vencer una cierta inercia, que se fortalece una y otra vez con cada intervención social, con cada noticia catastrófica, con cada acción negativa en el día a día de los habitantes de ese territorio. Creemos que es valioso en consecuencia, marcar un punto y una dirección plástica que pueda estimular a los vecinos participantes y a los observadores-comuneros avecindados ocasionalmente para este proceso, como respuesta a la necesidad de dar rienda suelta a la experiencia de compartir sus ideas y propagar la producción de este lenguaje, como de toda lengua.

LEER: RECORRIDO BITACORA / FOTOS EVENTO DE CIERRE

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