LA CUÑA SUPLE

Ejercicio plástico para iniciar una conversación

Una vez aceptada la invitación realizada por el colectivo Piñén a participar del “Centro de Operaciones”, de su exposición en Galería Gabriela Mistral “Cómplices y Representantes”; concertamos una reunión para conocernos y enterarnos de las formalidades del convite.

Mientras los escuchamos, una de las preguntas que nos asistió de inmediato, y que luego decidimos transformarla en la estructura conversacional de nuestra irrupción, proviene de los procedimientos formales que hacen la “juntura”, palabra que alude al problema de conectar o enlazar trabajos, procedimientos o visiones distintas.

¿Cuán dispuestos están los compañeros de Piñén para que intervengamos su trabajo?

Ellos han diseñado una muestra en dos registros, uno formal expositivo y otro procesual que se proyecta a través del Centro de Operaciones.

Cualquiera ha de suponer que la acción que diseñemos debería haberse adherido a este segundo registro, pero esta vez no quisimos definirlo por anticipado.

Hay señas, en la conversación y en las posteriores lecturas que hacemos de su trabajo, tanto de la muestra como de sus anteriores acciones, que nos permiten reconocer cierta incomodidad al momento de asumir la formalidad inherente a toda galería de arte. Es como si sospecharan que todo su trabajo desarrollado en la calle se “entibiará” perdiendo potencia, posibilidades o matices importantes para su lectura, al formatearlo aquí, en la galería.

De modo que asumimos que tal sospecha de Piñén sobre su propia jugada (entrar a la galería), los ha movilizado a proponer una zona de trabajo colectiva (“Centro de Operaciones”) a otros hacedores callejeros que compartan empuje y resultados de esta estadía.

La lectura de aquella incomodidad nos señala el espacio que queremos trabajar, la tensión entre el adentro y afuera del trabajo de arte.

Básicamente, así queremos leerlo. Esta exposición funciona como una excusa para fijar un centro de operaciones en el primer piso del Ministerio de Educación, a una cuadra de la Moneda, centro neurálgico de la protesta cotidiana de los ciudadanos, en la arteria principal de la ciudad de Santiago de Chile.

¿Qué conversaciones proponemos desde aquí?

Esta es nuestra provocación y nos interesa, por tanto, que esta juntura la considere e incorpore.

Por otro lado, esta es una reunión con otros, otros que también han desarrollado su trabajo, realizando principalmente acciones en el espacio público, por tanto entendemos esta invitación, y así la asumiremos, como una experiencia que colectiviza los aprendizajes que se desprenden del estar en contacto con otros modos de hacer, por tanto la juntura también es la huella que deja la serie de cruces que estas aproximaciones producen.

Tenemos claro que nuestra operación debe considerar la dinámica interna de este espacio relacional, como también la ubicación política del “Centro de Operaciones” y la tensión entre la producción artística y la realidad de la vida diaria, la de la calle.

Nos haremos cargo de la grieta que Piñén señala, tomaremos una CUÑA, la colocaremos en la abertura y golpearemos para aumentar su tamaño y la dejaremos allí, convertida en SUPLE, haciendo de pieza que suplementa la ausencia. No simularemos su función, más bien la expondremos.

EJERCICIO PLÁSTICO PARA INICIAR UNA CONVERSACIÓN.

Llegamos a la galería de arte a las 10:30 de la mañana del día lunes 17 de julio, luego de recorrer algunas cuadras a su alrededor, acción inicial que decidimos hacer el fin de semana anterior a la visita. Entramos, saludamos y nos presentamos ante la persona que está en la recepción y de inmediato pasamos a hacer uso del “Centro de Operaciones”.

En una breve conversación relacionada con los asuntos observados en el recorrido decidimos iniciar nuestro ejercicio solicitando una entrevista al recepcionista-celador de la galería, don Eduardo, como una manera de reconocer en su trabajo la interface que relaciona el adentro y el afuera de este espacio. Algo debe saber, pensamos.

Conversamos con don Eduardo sobre su trabajo y de todo aquello que sabe como observador permanente de las formas en que las personas se relacionan con la galería.

Aventura algunas tipologías que caracterizan a los visitantes, artistas, amigos de artistas, estudiantes universitarios o escolares haciendo alguna tarea, por último, los “curiosos”. Los reconoce como transeúntes que pasan por delante de la galería y al ver algo que les llama la atención deciden entrar, no saben de qué va la cosa, pero miran, hacen un recorrido rápido y luego salen sin hacer preguntas.

Al preguntarle si se relacionaba con las personas que trabajan en los alrededores, su respuesta nos invita a pensar una nueva categoría, invisible a su análisis inicial, invisible a todo análisis. Se trata de vecinos que trabajan de vendedores ambulantes en las cercanías y entran a ocupar el baño.

Son personas que se relacionan con el lugar de modo cotidiano, ven de reojo la obra artística, sin un interés particular, sin embargo igual se relacionan con ella.

Nos interesa esta categoría invisible, por ahora solo nos decimos, que ahondar en ella nos permite trazar una línea de fuga hacia la calle e iniciar un segundo momento en este ejercicio.

Cabe mencionar que ellos han construído una relación con los años, múltiples conversaciones de distinta índole, han tejido una juntura, tienen un anecdotario común, no sólo entran al baño, también calientan agua o dejan su mercadería por un rato y veces se guarecen junto a sus hijos de las bombas lacrimógeneas.

Abrimos la puerta y nos instalamos en la vereda contigua, a tres metros del ingreso, junto a los vecinos, pero también en la avenida más transitada de la capital.

Hablamos de su oficio, de las carateristicas y formas en que este opera, de los años de trabajo, de su anecdotario individual, del barrio, de los recorridos y de las observaciones que tienen del territorio.

También nos interesó saber de la experiencia individual ingresando a la galería y las observaciones que tienen de las obras expuestas durante estos años.

Entre el 17 de julio y el 4 de agosto realizamos cinco conversaciones-entrevistas de las cuales se desprenden multiples derivas, que seguiremos trabajando una vez finalizada la muestra.

Hoy proponemos al menos dos para dar inicio a una tercera fase, descubrir con los vecinos las formas relacionales que nos permitan realizar una operación conjunta dentro de la galería.

  1. El vecino mediador

Una de las entrevistadas nos mencionó que a veces la gente que le compra le pregunta por lo que ven a través de la vitrina, y que ella invitándolos a ingresar les entrega su apreciación.

  1. La producción plástica de la ciudad en conversación con la produccion plástica del arte.

Una segunda deriva consiste en proponer una lectura de lo que experimentamos como un pasaje, un pasar por la Galería más allá de las relaciones artistas-obra-público. Ese pasar por la Galería, como se pasa también por otros sitios de la ciudad, distintos habitantes, transeúntes, hacen plásticamente la ciudad, elaboran inventivas y comprensiones territorializadas que desterritorializan.

Una deriva de la juntura, ahora entre los estados:afuera/adentro, artista/transeúnte, galería/obra, lecturas territorializadas. Lo que está pasando por la juntura entre sentidos ajenos y próximos, sentidos que responden a códigos distintos, idiomas callejeros heteróclitos: lo movilizado por la juntura, nos invita a las traducciones.

Anuncios